Isaac NEWTON


Su padre era granjero y falleció antes del prematuro nacimiento del pequeño Isaac (Lincolnshire, Inglaterra, 1642), que llegó al mundo pesando tan sólo un kilogramo. La granja de la familia estaba ubicada a unos 150 kilómetros al norte de Londres. Su madre, que había quedado a cargo de la granja y la familia, contrajo segundas nupcias cuando Isaac tenía tres años, y lo dejó al cuidado de sus abuelos.

Luego de haber asistido a dos escuelas para alumnos externos, a los doce años ingresó a la King's School de Grantham (a diez kilómetros de su domicilio), alojándose en la casa del farmacéutico del pueblo. Allí fue instruido en el latín y el estudio de la Biblia. Su relación con los compañeros no era buena. Éstos lo consideraban extraño. Su comportamiento y sus ingeniosos inventos dejaban entrever que era un muchacho excepcional. Entre otras cosas, construyó un pequeño molino de viento.

Su madre enviudó nuevamente y Newton debió retornar a su casa, y dejar los estudios, con el fin de hacerse cargo de la granja familiar. Pero luego de nueve meses, y siendo evidente que el joven no tenía vocación para estas tareas, la familia, siguiendo los consejos de un maestro del joven Isaac, decidió que debía continuar con sus estudios. En 1660 regresó a Grantham con el objeto de prepararse para la universidad. Al año siguiente ingresó al Trinity College de Cambridge con una beca para alumnos pobres. Solventaba sus gastos completando la pequeña cantidad de dinero que le enviaba su madre con lo que obtenía por realizar trabajos para sus compañeros, con los que aquí tampoco llegó a tener una buena relación. Durante sus años de estudio en Cambridge, estudió los más variados temas, entre ellos los referidos a la Matemática y a la Física. Leyó, entre otras cosas, la Geometría de Descartes y la Óptica de Kepler.

Recibió el título de bachiller en 1665, pero la epidemia de peste bubónica le impidió continuar sus estudios, habiendo sido la universidad cerrada momentáneamente. Durante este tiempo, Newton se abocó a los problemas científicos y matemáticos, volviendo regularmente a Cambridge para consultar la biblioteca. Los frutos de sus investigaciones fueron inmensos: construyó un telescopio de reflexión, desarrollo el Cálculo y sentó las bases fundamentales para su Teoría de la Gravitación. La tradición cuenta que concibió esta última al ver caer una manzana de un árbol en 1666. En el terreno de la Óptica, que también llamó su interés, llegó a la conclusión de que la luz del Sol es una mezcla de rayos de distintos colores, y lo demostró haciendo pasar la luz solar a través de un prisma que la descomponía.

En 1667 regresó a Cambridge, obteniendo el título de Maestro de Artes en 1668. En 1669 asumió la Cátedra de Matemática. Al frente de la cátedra pronunció lectures, exponiendo sus descubrimientos científicos y matemáticos. Ejerció este cargo hasta el año 1695 con gran responsabilidad. Sólo dejaba Cambridge por unas pocas semanas durante el período de vacaciones. Mientras tanto, Newton le envió al rey Carlos II el reflector que había desarrollado. El rey lo envíó a la Royal Society para que lo analizaran y, como consecuencia de ello, fue nombrado miembro en 1771.

Al año siguiente envió un informe a la Royal Society sobre su estudio de la luz y los colores. El mismo recibió muchas críticas y, ante ello, Newton se retrajo aún más sobre sí mismo y siguió demorando por años la publicación del resto de sus descubrimientos.

En 1687 publicó sus Principia Naturalis Philosophiae Mathematica ("Principios matemáticos de la Filosofía Natural"), exponiendo los resultados de sus estudios sobre mecánica terrestre y celeste. Aquí aparecen las tres leyes del movimiento que dan origen a la Ciencia moderna de la dinámica:

Primera Ley o Ley de la Inercia
Todo cuerpo permanece en reposo o en movimiento rectilíneo con velocidad constante si no está sometido a una fuerza exterior.

Segunda Ley o Ley de la Fuerza
El cambio de movimiento de un cuerpo es proporcional a la fuerza exterior, inversamente proporcional a la masa del cuerpo, y tiene lugar en la dirección de la fuerza.

Tercera Ley o Ley de Acción y Reacción
A toda acción se opone una reacción igual y de sentido contrario.

Justamente, la combinación de estas leyes con las leyes de Kepler fue lo que le permitió formular su famosa 

Ley de la Gravitación
Dos cuerpos se atraen con una fuerza proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa.

La publicación de los Principia lo envolvió en una primera (no sería la única) disputa sobre la verdadera autoría de sus teorías. El filósofo y físico Robert Hooke denunció que Newton le había robado la idea de que los cuerpos se atraen mutuamente con una fuerza que varía inversamente al cuadrado de su distancia. Durante el mismo año 1687, participó activamente en la defensa de la universidad contra la intención del rey Jacobo II de hacer de Cambridge una institución católica.

Con posterioridad a la publicación de los Principia, Newton no generó ya nuevas teorías. Su vida pasó, de una etapa de recogimiento y estudio, a una nueva etapa de mayor exposición pública. Llegó a miembro del Parlamento en 1689, representando a la Universidad. Por ese entonces trabó amistad con John Locke, quien en su Ensayo sobre el entendimiento humano había señalado a los Principia como el más acabado exponente de la aplicación del método experimental.

En 1992 expuso su método de fluxiones (derivadas) en dos cartas dirigidas a Wallis.

A comienzos de la década del noventa (1693), un accidente (olvidó una vela encendida y su perro la hizo caer) provocó un incendio en sus habitaciones que destruyó sus manuscritos. Algunos historiadores sostienen que este hecho lo sumió en la desesperación, que tuvo una crisis nerviosa y que durante algún tiempo sus facultades mentales se vieron debilitadas. De todos modos, hacia el año 1694 ya se hallaba recuperado, aunque no volvió a dedicarse en forma sistemática a la investigación.

En 1696 fue nombrado inspector de la Casa de Moneda, llegando en 1699 a la presidencia de dicha institución, con una muy elevada remuneración. La Academia de Ciencias de París lo nombró miembro extranjero en 1699.

Dejó su cátedra en 1701 y asumió la presidencia de la Royal Society en 1703, cargo que ocuparía hasta su muerte. Radicado ya en Londres, dedicó sus días a cumplir con sus roles de presidente de la Casa de Moneda y de la Royal Society, y a sus lecturas y estudios personales.

Sus investigaciones sobre la luz le permitieron publicar su Óptica en 1704. En ella expuso y fundamentó su Teoría Corpuscular.

En 1705 fue nombrado caballero por la Reina Ana. Por ese entonces sus ideas comenzaron a ser conocidas y reconocidas por los científicos de la Europa continental. Al mismo tiempo tuvo lugar la disputa con Leibnitz sobre la paternidad del Cálculo. En ella se valió Newton de su cargo de presidente de la Royal Society para reunir una comisión que estudiara el caso. El informe de la misma, que acusaba a Leibnitz de plagio, fue escrito subrepticiamente por él mismo.

En 1725, debido a sus problemas de salud, dejó Londres y marchó a Kensington, donde murió en 1727.

Newton fue, a la par que científico, un hombre profundamente religioso. Entendía la Biblia en forma literal. Consideraba a la Creación como la primera revelación divina, respecto de la cual la Biblia venía a ser la segunda. Así, veía sus estudios sobre las leyes que rigen el Universo como un intento por conocer el Plan de Dios. De hecho dedicó gran cantidad de tiempo, durante toda su vida, a estudiar la "segunda" revelación, las Sagradas Escrituras.

Además de estudiar la Biblia, Newton incursionó en la Alquimia. Esto nos permite formarnos una imagen de él y cuestionar la versión unilateralmente iluminista de su vida que brindan algunos historiadores.

Newton fue un hombre muy susceptible a las críticas, vengativo y ensimismado; despótico en el ejercicio de su autoridad en la Casa de Moneda y en la Royal Society; que mantuvo un obstinado celibato.

Con él llegó la Física Moderna a formular un sistema de causalidad física. A partir de él se explica en base a las mismas leyes tanto la caída de un pequeño objeto como la atracción entre dos cuerpos celestes. La matematización de la Naturaleza se extiende a todo el Universo y a través de ello cambia la relación de ella con el hombre. El propio Kant, al idear su Crítica de la razón pura, tendría su mirada puesta en la física de Newton, como prueba irrefutable de que la Ciencia es posible, y por eso se preguntaba no ya por su "posibilidad" sino por sus "condiciones de posibilidad".

N. del E.: En el artículo titulado “Corrientes filosóficas” se hace referencia a Newton en el apartado “Corrientes cosmológicas”.

 
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